El contexto histórico que sirve de eje central en la articulación de la película “Las uvas de la ira” es, sin duda, el colapso económico de la agricultura norteamericana en los 30’. Pero, para poder entender este proceso debemos recurrir inevitablemente a la serie de hechos que marcaron la época.
Uno de los principales causantes de la Gran Depresión, fue tal vez la sobreproducción. Con la Primera Guerra Mundial la producción agrícola estadounidense había aumentado de manera notable; miles de soldados en Europa debían ser alimentados constantemente y decenas de países abatidos por la guerra dependían de las exportaciones para suplir las necesidades vitales de su pueblo. Este escenario ocasionó un clima de prosperidad y abundancia en los campos norteamericanos, acompañado también de un gran desarrollo industrial. Sin embargo, al terminar la guerra los países europeos fueron poco a poco recuperando su agricultura, prescindiendo así de importaciones extranjeras. De esta forma Estados Unidos quedó con una gran cantidad de stock y al no poseer una demanda necesaria que la equilibrara, se vio en la obligación de bajar considerablemente los precios, trayendo consecuencias en los costos tanto en la industria nacional como en el resto de los países - vale recordar que el mercado es como un gran juego de dominó en que los productores de todo el mundo dependen completamente uno del otro-. A esto se suma la disminución en el comercio ocasionada por las políticas proteccionistas europeas y norteamericanas.
Para poder hacer frente a la deflación y equilibrar de esta manera la oferta y la demanda, el presidente Roosevelt en 1933 respondió con la Ley de Ajuste Agrario, que contemplaba el pago de subvenciones por disminuir la producción (la cosecha disminuyó a la cuarta parte) y el sacrificio de seis millones cerdos – Paradójicamente la hambruna se palea con la disminución de alimentos- Como era de esperarse, la difícil situación agrícola generó una baja en la tasa de empleo (en 1933 casi la cuarta parte de todos los trabajadores norteamericanos estaban sin empleo) y una disminución en los sueldos ya que los productores debían abaratar los costos como fuese, este hecho se ve claramente reflejado en la película, cuando se muestra a centenares de trabajadores obligado a adaptarse a un sueldo que apenas les alcanza para subsistir. Los empresarios agrícolas esclavizaban a los campesinos hambrientos, quienes se veían presionados por la desesperación de buscar qué comer. Es el caso de la familia Joad.
El agitado contexto económico provocó que muchos campesinos tuvieran que endeudarse con los bancos para poder mantener su producción, hecho que se ve expresado en la película cuando la entidades bancarias obligaban a las personas a abandonar sus hogares, debido a los créditos hipotecarios que ellos mismos habían facilitado y que no se pagaron.
El film sirve también para mostrarnos la visión que se tenía de la sociedad en ese momento. Como cuando la familia se detuvo en una gasolinera a descansar y uno de los hombres que trabajaba en ese lugar señala:
-Esa gente ni siente ni padece. No son humanos. Si lo fueran no podrían vivir así. No se resignarían a ser tan miserables.
A lo que el otro le contesta:
-No habrán conocido nada mejor.
Acá queda al descubierto la cosmovisión que produjo el cambio de pasar económico en el que el sueño americano pasó a ser una linda frase publicitaria.
viernes, 7 de mayo de 2010
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