Saber cómo opera la mente de una persona tan perturbada que decide matar en un altar de manera sangrienta a un sacerdote, es un verdadero reto. Probablemente nunca sabremos qué pensó Rodrigo Orias en ese momento. Lo que sí podemos lograr esclarecer, de cierto modo, son las circunstancias que lo pudieron haber llevado a hacer lo que hizo y de esta forma ver de qué manera se puede reintegrar a Rodrigo Orias en la sociedad.
El comienzo
"En una casa de Dios, un joven fanatizado (…) ha dado muerte a un hombre sabio que pasaba por el mundo haciendo el bien" son las palabras sin consuelo que pronuncia el cardenal Francisco Javier Errázuriz en la homilía de la misa fúnebre que despediría para siempre al padre Faustino. Las palabras del conductor de las decisiones eclesiales en Chile reflejaron en ese momento el pesar de todo un país que no entendía el por qué de tan cruenta acción.
La tarde del sábado 24 de julio, cuando el sacerdote italiano miembro de la Orden de los Siervos de María, Faustino Gazziero se encontraba oficiando una celebración en la Catedral, fue asesinado en ese mismo lugar, al concluir la misa. "No recuerda nuestra memoria un hecho de violencia semejante en un lugar sagrado", dijo el cardenal.
El sacerdote dijo al despedir la celebración litúrgica: “Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes”. Esas fueron sus últimas palabras a la asamblea de ese día. Al ingresar a la Catedral, el criminal vestía de negro. Esperó pacientemente a que terminara la eucaristía, caminó hacia al religioso y gritó: "¡Por Satán!", y degolló al cura con una daga. Recogió la sangre desde el suelo y se untó la cara.
Es sujeto al cual se refieren estos hechos es Alejandro Rodrigo Orias Gallardo, un joven de 25 años, residente dela Población Gabriela Mistral de Coyhaique. Se presume que llegó a Santiago en julio. Desde ese mes arrendaba una pieza en la calle García Reyes. En aquel lugar dejó de ser visto el día antes del crimen. Al investigarlo, se encontraron en su propiedad una navaja, una cruz invertida, un cuerno de carnero, discos de black metal, entre otros adminículos de índole satánica, entre ellos una carta que entre sus líneas señalaba: “Tú, que bautizas de odio, maldad y lujuria a nuestros progenitores… Rechazo lo que se llama cristianismo, que se cree dueño de la verdad. Bautizas a tus bestias que te acompañan en el trono de esas semillas que algunos fuéramos cristianos (…) Porque siempre te quisieron conocer, dándote don. Quizás de destrucción a la vida y de amor a la oscuridad. Algún demonio, Satanás”.
El sacerdote dijo al despedir la celebración litúrgica: “Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes”. Esas fueron sus últimas palabras a la asamblea de ese día. Al ingresar a la Catedral, el criminal vestía de negro. Esperó pacientemente a que terminara la eucaristía, caminó hacia al religioso y gritó: "¡Por Satán!", y degolló al cura con una daga. Recogió la sangre desde el suelo y se untó la cara.
Es sujeto al cual se refieren estos hechos es Alejandro Rodrigo Orias Gallardo, un joven de 25 años, residente de
Pero ésta no era la primera fechoría de Orias. Junto a su grupo satánico “Los Negros”, había atentado contra un local evangélico en Coyhaique. Éste hecho produjo una investigación policial sobre las sectas satánicas en Chile, lo que daría como resultado que esto sería sólo la punta del iceberg de algo mucho más grande, una organización completa y nacional.
En Coyhaique, Alejandro Orias se desenvolvió su niñez y juventud junto a su familia de tradición católica practicante. Victor Hugo Orias, su padre, se desempeñaba como estafeta del Servicio de Salud de Aysén mientras María Gallardo, su madre, cuidaba de sus otros tres hermanos menores.
Conocido por quienes lo rodeaban como “El Respi”, destacó que en su vida más juvenil era un asiduo jugador de fútbol. En su colegio de Aysén siempre se destacó por sus notas y por su buena disciplina. Posteriormente se recibió de técnico agrícola siendo reconocido en su informe como “un gran profesional, gran aysenino y distinguido chileno”. Al cumplir los 18 años se incribió para realizar el servicio militar.
Sin embargo, un cambio ya había comenzado en su vida. El “respi” repitió segundo medio en el Liceo Agrícola, se hizo un fanático del Black Metal, formó una banda junto a algunos amigos a la que nombró”In carne Satán”. Todo esto a la edad de 15 años. Sería en esta misma banda donde comenzó el seguimiento de manera seria al demonio.
Pese a esto, la metamorfosis completa de Orias comenzaría en su plenitud apenas terminó el servicio militar. Adoptó una actitud completamente narcisista y solitaria, no le interesaba formar una familia en lo más mínimo y nunca más volvería a cortarse el pelo. Según sus propias palabras para el diario La Nación el sentimiento que sentía hacia Satán era más fuerte: lo era todo. Además asegura haber sentido temor de lo que sentía: “si revelaba algo Satán me iba a matar y hacer sufrir en el infierno".
Deicide
El compromiso que el ahora Rodrigo Orias sentía hacia la música Black metal era tal que para demostrarlo se tatuó el nombre de su banda favorita, Deicide. La banda se ha hecho famosa por las repercusiones que ha tenido en sus seguidores. Eronymus, uno de los líderes del movimiento musical, dejó antes de morir una nota en la que se leía: “No necesitamos más bandas de Black Metal, necesitamos terroristas”
En Noruega, hacia el año 1993, se crea una organización que tuvo bastantes conflictos en todo el mundo llamada “Inner Circle”. Fue formada por varios de los músicos del black metal- mismo estilo del que era fanático Rodrigo Orias- entre ellos el mismo Eronymus. El objetivo central que perseguían era erradicar el cristianismo y formar una sola unidad con los otros grupos que compartían la ideología pagana y vikinga. Sin embargo, al hacerse más masivo, se fue convirtiendo de satanista a odinista. Uno de los líderes de la organización, Varg Vikernes, cuple una condena por el asesinato de su mejor amigo.
Aunque no sabemos qué tipo de influencias pudo haber tenido en su decisión el escuchar este tipo de música, queda la duda en cuanto a que Orias declaraba abiertamente su odio hacia los cristianos. Según testimonios de los ex participantes de la banda de Rodrigo, su canción favorita era una del mismo grupo Deicide. La letra de “Kill the Christians” se resume en estas líneas: Armies of darkness unite/Destroy their temples and churches with fire/ Satan wants you dead / Kill the christian, kill the christian (Ejércitos de la oscuridad unidos/destruye sus templos e iglesias con fuego/Satán los quiere muertos/Mata a los cristianos).
Inimputable
En el cerro Castillo a Rodrigo Orias se le hizo saber que debía matar a una persona. Construyó un pentagrama para resolver sus dudas sobre aquel hecho. La elección del padre Faustino fue totalmente al azar: bastó solamente con que usara vestiduras rojas. Rodrigo declaró: "lo llamé, el padre me esperó y ahí supe que tenía que cumplir con el destino".
El fallo que lo sobreseyó de responsabilidad criminal en el homicidio precisa que Orias padece una "esquizofrenia de tipo paranoico, con un cuadro sicótico, con presencia de fenómenos alucinatorios, auditivos táctiles, cenestésicos de contenido mágico y demoníaco, circunstancias que implican que el inculpado al momento de cometer el delito investigado se encontraba privado de razón o juicio de realidad, motivado por sus ideas delirantes y por órdenes alucinadas que le impedían actuar con el debido discernimiento". Los pacientes con esquizofrenia pueden perfectamente desempeñarse en la sociedad como cualquier otra persona, sin embargo los rasgos de Rodrigo son bastante “particulares” para el común de los enfermos.
La finalidad de tener recluida a una persona es poder cumplir dos objetivos fundamentales: el castigar el daño que le ha hecho a la sociedad y lograr reinsertarlo en ella. Por esta razón y por su estado mental es que Rodrigo Orias fue recluido en un Hospital siquiátrico en Putaendo. No obstante, a menos de 4 años del fatal día, quedó en libertad por considerar que su demencia paranoide se encontraba estabilizada, según dicta una sorpresiva resolución de las autoridades del hospital. El joven deberá tomar remedios de por vida, debido a su enfermedad y ya tendría contrato firmado para trabajar en su ciudad natal. Al menos la justicia pensó que Orias se podía reinsertar en la sociedad.
Mónica R. Oyanadel
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