miércoles, 22 de octubre de 2008

Irreversible: El realismo al Cine

Por: Mónica R. Oyanadel



Al hablar de discusión, de crítica, de diferencias de opinión la primera película que resuena en mi mente es "Irreversible" (Irréversible, 2002). La polémica que generan dos de sus escenas es tal que es imposible olvidarlas luego de haberlas visto. En una secuencia de 13 escenas que van en orden inverso (desde la noche al mismo día en la mañana) se da curso a una historia que para muchos raya en lo burdo, mientras para otros representa una nueva vanguardia cinematográfica.



Si bien el film muestra realidades que pueden o no estar presentes en nuestra vida –quiero decir que son completamente posibles de suceder, no que sean comunes-, nos muestra una representación de ellas de manera directa, sin cortes ni censura, lo que sin duda es una franca provocación al espectador. Me refiero al comentar esto a las dos escenas que mencioné anteriormente: el asesinato de un hombre con un extinguidor y una violación anal con posterior golpiza de la protagonista.



Pueden ser crudas éstas realidades, pero las limitaciones en la forma de cómo las mostramos a un público es lo que divide las sentencias personales al respecto. Las críticas negativas apuntan a que es demasiado notorio el hecho que se incorpore en la cinta a actores ya reconocidos (Monica Bellucci, Vincent Cassel y Albert Dupontel) en una escena de sexo violento o de asesinato, pero mostrarlo de manera tan excesivamente clara, se transforma en una desproporción que logra generar incertitud sobre si es algo más bien intencional para generar publicidad gratuita a la película. En definitiva, escenas innecesarias.





Lo que podríamos señalar en su defensa, es que aunque el acto de violación protagonizado por Mónica Belluci resulta ser chocante por su alto impacto visual, el director Gaspar Noé decide tratar de restarle cualquier rastro erótico al dejar la imagen fija en un solo punto –aunque esta situación no sea la misma que la del extinguidor-.



Oto aspecto positivo que es posible agregar es que al hacer que las imágenes tengan ése modo de consecución, hace que al mostrar las partes controvertidas al principio de la historia, se genere en el espectador una reflexión al momento que explican su origen. Esto da un cierto dinamismo entre el público y el film.



Sin embargo, la gratuidad de las imágenes sin sentido, el exceso de violencia y el hecho que su historia se base en sangre y espermas son las críticas más fuertes aún y son justamente éstas las que hacen que la película de Gaspar Noé sea tan conocida, lo que sigue generando más controversia, en una especie de círculo vicioso, que sin duda no aporta en nada.



Más bien a lo que deben apuntar las miradas es a que de no existir éste tipo de realidades, el tema de discusión sería la ficción excesivamente violenta que se muestra. Desde mí punto de vista, la realidad se tomó el cine y de no pasar cosas así tampoco creo que habría tanta discusión al respecto de ésta película.



No existe una inquietud con respecto de que lo que se está mostrando es realmente una exageración y que no era necesario mostrar escenas tan controversiales, pero no hay discusión sobre lo que realmente el autor quiere señalar en la cinta que no es nada más y nada menos que una denuncia a lo que lleva la violencia en la sociedad en la que vivimos: se contesta con aún más violencia. En otras palabras y pasando al ejemplo que nos da la película: Violan a la mujer que amo, mato al que creo que es el responsable y luego descubro que me equivoqué, tanto de persona, como de actitud. La sed de venganza al parecer es más fuerte que el amor, ¿o no?

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